De Alejandría a la Biblioteca virtual: el futuro de las Bibliotecas

Posted on 4 de octubre de 2012 por

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De Alejandría a la Biblioteca virtual: el futuro de las Bibliotecas, por Francisco Jarauta.

Conferencia inaugural de las Jornadas “Bibliotecas 2029” sobre el futuro de las bibliotecas. Jumilla, 21 de septiembre de 2012, en las Bodegas Carchelo.

Jarauta comenzó su conferencia hablando de cómo comprender distintas épocas: menciona como primer dardo para los que nos atrevemos a venir a estas Jornadas que durante el siglo XVIII en el derecho británico estaba penado hacer predicciones sobre el futuro. Y que en 1972 se comenzó a hablar del año 2000: las cábalas que se hicieron entonces ni de lejos contienen una mención a la existencia de ordenadores personales, ni mucho menos internet.  Sin embargo, en 1972 Siemens presentó el primer teléfono inalámbrico, antedecente de los teléfonos móviles y dispositivos portátiles que hoy llevamos en el bolsillo.

Más que en el bolsillo… en la mano. Hoy sentimos una gran ansiedad si no estamos recibiendo constantemente novedades en el móvil, en el email, en las redes sociales…

¿Qué ha cambiado? Todo lo que tiene que ver con la ubicación y con la información : la mirada ha cambiado. Y lo que llamamos Sociedad de la Información ha trastocado el mundo de la educación, y los espacios públicos, particularmente las bibliotecas.

Dice Jarauta que hoy muchos estudiantes viven en la caverna de Platón: en un mundo propio y cerrado. No hay fronteras, pero uno puede quedarse encerrado en lo que habita dentro de su ordenador y no conocer nada más. Pero, añade : “volvamos la mirada a Alejandría, o más allá, a Nínive, a la biblioteca-archivo de Asurbanipal”. Y a la biblioteca personal de Aristóteles. Es entonces, en estas bibliotecas donde comienza la recopilación, la traducción, el orden. Por tanto el siguiente paso es el lector.

El lector y sus derechos: Lutero concede al lector moderno el derecho a leer la Biblia directamente, sin exégeta.  Y San Agustín descubre la lectura silenciosa de San Ambrosio y nos concede el derecho a leer en privado, en silencio, para uno mismo, para el alma; con anterioridad la lectura sólo era concebida en voz alta y dirigida a un público.Hasta ahora uno era lo que sabía: el peso estaba en la formación. Los mayores cambios son los relacionados con la información y la comunicación. Y el cambio en los sistemas de información ha trastocado, ha reventado esta base: la formación no es ahora la que modela la profesión, el ser. Las profesiones han reventado. Y el mundo profesional está demandando algo que el mundo de la formación no le está dando. Hoy lo más importante es aprender a aprender.

Volvamos al concepto de sociedad del conocimiento. Concepto de conocimiento: saber lo que son las cosas y cómo funcionan. Y no es lo mismo saber cómo funcionan las cosas que comprar la patente. El enfoque actual está en cómo se articula la relación entre el conocimiento y el sistema de producción. Tenemos un déficit de soluciones ante una avalancha de problemas.

Hablemos ahora de las bibliotecas. Nos propone Jarauta elegir una estrategia “micro”: que trabajemos las relaciones horizontales, que pulsemos sobre una comunidad sus demandas principales. Porque ha cambiado el perfil del lector, ha cambiado cualitativamente. El perfil de curiosidad. Debemos crear un espacio para el curioso. Captemos y conozcamos los problemas de la gente. Organicemos encuentros en los que la gente plantee problemas.

Las instituciones se tienen que adaptar. La biblioteca tiene la oportunidad de convertirse en un laboratorio, para humanizar las relaciones sociales. De modo transversal. Porque la agenda de la actualidad nos desafía éticamente, no sólo intelectualmente.

Hagamos pequeños experimentos sociales: construir pequeñas cosas. Construyamos, porque la biblioteca es ruido. El ruido que producen en un espacio abierto las preguntas, las voces, los idiomas y las ideas que se mezclan. La biblioteca es lugar de relación y de cruce de ideas.

Decía Jarauta que cuando viajaba y veía otras realidades al volver a España tomaba conciencia de cómo aquí se ha domiciliado el pesimismo. No es cuestión de reducir la visión del mundo a una actitud pesimista u optimista, Jarauta abogaba por “ser un escéptico apasionado”, y definía el concepto de “ansioso” – como el de un ser empujado a saber aquello que aún no puede saber.

Construcción de una nueva idea del maestro: nos ejemplificó la necesidad de construir una nueva idea del maestro, una persona que enseña interconectando conceptos, una idea nos lleva a otra, nos suscita curiosidad : de este modo aprendemos y damos importancia a esos descubrimientos. Jarauta ilustraba esa idea a partir de la llegada de un niño nuevo a un colegio, un niño que se llamaba Omar un nombre que no es común en nuestro país, y cuya madre se llamaba Fátima, ¿de dónde viene este nombre?, su abuelo era Mohamed y vivía en Orán -mientras tanto los compañeros de Omar miraban en un mapa dónde estaba esa ciudad, en qué país, y cuales eran sus costumbres- y además su abuelo era panadero – ¿en qué consiste esta profesión?- y así sucesivamente. De no ser “nadie”, nada más que un extraño el niño Omar pasa a ser alguien: alguien que viene de un punto en el mapa -no de la calle, como los demás, sino del otro lado del mar- donde se encuentra alguien con nombre maravilloso. En este ejemplo el niño recién llegado, ajeno al grupo, adquiría importancia, comenzaba a integrarse, porque sus compañeros aprendían con él y a través de él.

Y las generaciones actuales presentan una adaptación natural al mundo de las tecnologías, no las temen, están abiertos a ellas.

Terminemos: volvamos a 2029 y a las Jornadas 2029. Seamos temerarios. En 1972 no tenían ni idea del año 2000. Ahora no tenemos ni idea del 2029.

A continuación exponemos algunas otras frases de Jarauta. Considérenlas como aforismos si quieren, o frases fuera de contexto, pero que  invitan a la reflexión y a la aplicación de las ideas que de ellas extraigamos para la construcción de las bibliotecas que queramos en nuestro futuro.

Se ha democratizado la información.
El espacio ocupado por la información ha trastocado las relaciones de conocimiento, esta se han licuado (Bauman)
El tiempo del artesano versus el tiempo de la máquina.
Seguimos pagando el modelo universitario napoleónico.
La sociedad de la información es el sustrato de la sociedad del conocimiento.
En EEUU de 10 investigadores 7 trabajan para la empresa privada.
El periodo de tiempo que transcurre entre que se produce un conocimiento y el momento en que este se aplica es mínimo.
Hoy pertenecemos a una sociedad eminentemente visual pero una cosa son los ojos y otra la mirada.
Vivimos ante una pantalla global.
Desarrollo de una ética del lector.
El lector está abocado a un mapa infinito de ensueños.
(Ver libro de Ignacio Ramonet sobre la explosión de la comunicación. http://www.casadellibro.com/libro-la-explosion-del-periodismo-2-ed/9788493904708/1861072).
Construir un lector crítico.
Seleccionar para el lector.
Hemos domiciliado la velocidad.
Nunca en la historia de la humanidad se produjeron tantos cambios en tan poco tiempo.
Se ha producido un fenómeno de homologación.

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