33 cosas que pueden hacer a las bibliotecas más útiles (2 de 3)

Posted on 26 de abril de 2013 por

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Os ofrecemos la segunda entrega de nuestras 33 propuestas para renovar en parte el servicio que presta nuestra biblioteca y potenciar su interrelación con la sociedad.

Primera parte: 33 cosas que pueden hacer a las bibliotecas más útiles (1 de 3)

Tercera parte: 33 cosas que pueden hacer a las bibliotecas más útiles (3 de 3)

Anexo final: La biblioteca pública como elemento de reactivación económica

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12.- Mayores al rescate.

Se está poniendo difícil jubilarse en unas condiciones aceptables pero hoy por hoy es posible. Y no sólo lo es sino que muchas personas se jubilan teniendo todavía mucho que ofrecer… pero no encuentran a quién. ¿Por qué no contar con ellos? Al fin y al cabo ya viven en el futuro. Son profesoras, agricultores, funcionarias, dependientes de perfumería… que tienen mucho que aportar a nuestros usuarios, desde orientación para emprendedores o consejos profesionales hasta clases de apoyo a alumnos con dificultades.

13.- Divulga lo que saben tus usuarios.

Compartir es una clave para el futuro pero no creas que eres el único que tiene algo para compartir: tienes muchos y muy buenos usuarios de los que aprovechar conocimientos para ofrecerlos al resto de ciudadanos y a nuestro propio personal. Siempre habrá algún habitual de la biblioteca que sea muy bueno en alguna actividad o afición: locos de la informática, historiadores aficionados, mecánicos amateur, manitas, cocineros… Llámalos y pídeles que pongan sus habilidades y experiencia al servicio de los demás: te sorprenderá la respuesta.

14.- Servicios a grupos con intereses temáticos.

Convocar, impulsar, documentar y acoger a grupos de aficionados a las actividades más variadas, eso puede dinamizar y enriquecer nuestra biblioteca. Los usuarios no son unidimensionales como tales usuarios, tienen otra vida, ya lo sabes. Una buena idea puede ser animarlos a compartir sus experiencias que tú puedes documentar, complementar y poner a disposición de otros. A bote pronto se nos ocurren dos grupos que podrías tantear: los viajeros y los gamers. Organiza charlas, confecciona guías de experiencias y recomendaciones de viajes, por ejemplo, sería una especie de Tripadvisor con personas de tu entorno. Y a todo esto ¿por qué enviar colaboraciones del grupo al propio Tripadsvisor desde la biblioteca o colgar contenidos en foros de gamers?

15.- Menús y tapas de lectura.

Vayamos donde está la gente y ofrezcamos menús y tapas de lectura en bares y restaurantes. Coste: sólo la impresión o fotocopias tan simples o elaboradas como queramos. Como está casi todo inventado la biblioteca de Nueva York ya tuvo la idea de incluir en las cajas de pedidos a domicilio publicidad de la biblioteca, recetas saludables y sugerencias de lectura. ¡No olvidéis poner los datos de contacto de la biblioteca!

16.- Digitalizar el fondo local.

Si tienes un escáner y fondo local en tu colección, ya tienes cosas que hacer. ¿Cuántas veces te has dicho lo interesante que es tal o cual artículo, anuncio o ilustración de obras de autor locales? Pues es el momento de poner en valor todo eso, de descubrírselo y devolvérselo a la sociedad que mantiene la biblioteca. Quizá lo mejor sería comenzar por lo más efímero: carteles, folletos… Y desde ahí ¿Una exposición sobre imprentas o publicidad local? Y acércate al portal Hispana, donde podrás compartir tu trabajo de forma eficiente con toda la red.

17.- Documentación local.

Al hilo del punto anterior se nos ocurre que otras personas pueden haberte hecho parte del trabajo. Los archivos locales, otras bibliotecas, la propia Biblioteca Nacional, el archivo de prensa histórica del Ministerio de Cultura… Estas y otras instituciones facilitan fuentes con digitalizaciones de publicaciones periódicas, monografías y otros documentos en los que rastrear noticias perdidas sobre la historia y otros muchos aspectos de tu territorio. El resultado puede ser sorprendente y la búsqueda, enriquecedora. Eso sí, no olvides difundir tus hallazgos ¿Un buen momento para abrir un blog?

18.- Educación no formal.

Los centros educativos llegan hasta donde pueden pero las programaciones son densas y las materias muy variadas. ¿Quién puede ayudar a los alumnos a salir de Wikipedia? El bibliotecario, claro está. Y no sólo puede guiarlos, puede enseñarles a localizar información fiable en la red, lo cual es mucho más importante. Si de paso consigue interesarlos en la lectura de blogs temáticos y en el uso de las más variadas aplicaciones que se nos ofrecen gratuitamente para ayudarnos a presentar un buen contenido con un formato impecable habrá ganado nuestra Educación.

19.- Acércate a las empresas.

Sobre todo a las pequeñas y medianas empresas locales: ¿saben buscar documentación sobre ayudas, subvenciones, créditos oficiales? ¿Les interesaría que sus empleados ampliaran su formación en cuanto a búsquedas en internet o el manejo de redes sociales? ¿Les interesaría participar en la selección de adquisiciones de nuestro centro con sugerencias de obras de contenido comercial o empresarial? ¿Querrían informar de nuestras novedades y actividades por su correo interno? Hay muchas preguntas que hacerles.

20.- Excursiones estacionarias.

Tenemos muchos recursos en la biblioteca para montar un viaje temático ¿verdad? Unos cortes de vídeo por aquí, unas fotografías escaneadas por allá, algo de información de manuales y guías y, voilá, tenemos una provechosa excursión visual a la Galleria degli Uffizi, al Krakatoa, a Petra, o incluso a las trincheras del Marne… Podemos hablar con los profesores de Secundaria para pedirles colaboración en una producción cuyos consumidores serán sus propios alumnos. Los departamentos de Historia, Geografía, Arte o Literatura podrían estar verdaderamente interesados y nosotros redondearemos esta actividad ofreciendo a alumnos y profesores guías de lectura con obras a disposición en la biblioteca. NOTA: ¿Qué cómo se consigue el producto? Ved el punto 22.

21.- Colección y servicios especiales para no-usuarios especiales.

Se ha dicho mil veces pero ¿lo hacemos? Adquirir libros de interés para colectivos que no vienen a la biblioteca debería ser una prioridad: porque tienen tanto derecho a disfrutar de nuestros servicios como los que pueden acudir al centro y porque es un modo de convertirlos en usuarios. Son personas mayores que no tienen movilidad suficiente, personas que trabajan sin tiempo libre suficiente para ir a la biblioteca, enfermos que no pueden salir de casa o del centro hospitalario. Cuídalos, busca obras con un cuerpo tipográfico grande para los mayores, libros que entretengan las interminables horas de los pacientes y que enriquezcan el poco ocio de los pluriempleados. Quizá podrías empezar por tomar contacto con clínicas, centros de mayores o sindicatos.

22.- Fórmate.

¿Todavía haciendo tus carteles y folletos con un procesador de textos o has avanzado hasta Publisher? Hay una vida densa y llena de posibilidades más allá y hoy, con las opciones de código abierto (Open Source) y el freeware, es más fácil que nunca adquirir una formación suficiente y gratuita para editar imágenes o vídeos, maquetar publicaciones, abrir blogs, etc. Acércate a programas como GIMP, Scribus, OpenOffice, PdfCreator, Avidemux, Ezvid, WordPress… Hay cientos de manuales colaborativos (muchos de ellos en español) para iniciarte guiado por quienes saben. Una última sugerencia ¿Has probado un gestor de proyectos? Hazlo, no te arrepentirás, prueba OpenProj o Taskjuggler, un solo uso de estas aplicaciones te ayudará a conocer más a fondo tu trabajo y a optimizar tus tareas en el futuro.

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Posted in: Drink-Tank, Tubo