El valor [económico] de las bibliotecas públicas: un ejemplo explícito

Posted on 25 de junio de 2013 por

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Es habitual destacar que una de las tareas con futuro –aunque cada vez más actual- de las bibliotecas públicas es ayudar al ciudadano a sortear el precipicio digital que le impide acceder a diversas ventajas educativas, administrativas, económicas, políticas o meramente informativas que ofrece la red y a las que tiene derecho. Con estas actuaciones la biblioteca contribuye a paliar lo que se ha dado en llamar “la brecha digital”.

Esta ayuda puede darse como formación para que el ciudadano acceda por sí mismo a la web o de manera vicaria, ayudando a los usuarios a conseguir sus propósitos por intermediación.

Las bibliotecas cuentan con cuatro fortalezas (tipo DAFO, ya sabéis) para llevar a cabo esta labor:

  • Una red territorial extensísima, capaz de llegar a los más recónditos lugares. En España se cifra en 4.900 el número de bibliotecas.
  • La cercanía de los usuarios o, mejor dicho, la cercanía de la biblioteca, una institución conocida y apreciada por la colectividad y muy imbricada en el tejido social.
  • Un equipamiento más o menos actualizado pero suficiente para abrirse al mundo vía internet, gracias sobre todo al esfuerzo realizado por las administraciones en los últimos 15 años.
  • Y, por último (y mucho más importante), un personal suficientemente formado para acometer la labor de descifrar las indicaciones y de cumplimentar formularios, muchas veces complejos de más, conectando así las necesidades y esperanzas de los “iletrados” digitales con la gran maquinaria de la administración pública (local, nacional, europea) en la web.

Añadiría un quinto (bien fresco, que es verano): la tradicional vocación de servicio público, algo inherente a las bibliotecas.

En el ejemplo que comentamos a continuación se destaca una actuación concreta en Rumanía.

Los bibliotecarios mejoran el medio de vida de los agricultores en Rumanía por medio de internet.

[Publicado en la web de IREX, 15 de mayo de 2013]

A lo largo de dos años,  un reducido número de bibliotecarios rumanos ayudó a 100.000 agricultores a conseguir más de 130 millones de euros en subsidios a través de internet y de otros servicios digitales.

Los bibliotecarios participantes en Biblionet, diseminados por 30 provincias de Rumanía, mostraron a los agricultores la manera de utilizar la tecnología para acceder a los formularios adecuados y presentarlos ante la administración. Este esfuerzo ha sido de gran ayuda para los agricultores, porque además de ahorrarles largos viajes y gastos, les ha permitido ser más productivos.

biblionet

“Con los ordenadores ahora es más fácil encontrar información”, comenta Liliana Marín, una de las agricultoras que se beneficiaron de este servicio, con la aquiescencia de la bibliotecaria Markos Maria Imola.  “Al venir a la biblioteca [los agricultores] ahorran tiempo y dinero. Todo es más rápido, más operativo. ”

Biblionet, un programa de cinco años de duración orientado a que las bibliotecas rumanas presten mejor servicio a la comunidad, se basa en la formación y la tecnología. Tras el éxito del programa piloto de 2011 se transformó en un servicio estándar en 2012.

Los más de 1.000 bibliotecarios que participaron en los programas de formación tomaron la decisión de prestar servicio en la biblioteca junto a las administraciones locales. Los bibliotecarios advirtieron que este servicio podía ser útil para los agricultores al evitar los viajes a otras ciudades para rellenar formularios, con lo que ahorrarían tiempo y dinero; la mayoría de los alcaldes entendió que era un servicio de gran interés para los agricultores. La Agencia Rumana de Pagos e Intervenciones en Agricultura (APIA) intermedió con los alcaldes para concretar las necesidades de infraestructura específicas. Se prestó especial atención a las necesidades locales para llegar a las soluciones más adecuadas.

Los bibliotecarios ayudaron a los agricultores de diversa manera, promocionando los servicios ofrecidos, ayudando a los agricultores con la planificación y poniéndolos en contacto con los expertos de APIA. En muchos sitios consiguieron familiarizarse con los procedimientos de solicitud, hasta convertirse en verdaderos expertos.

El programa consiguió a la vez impulsar la sensibilización de la comunidad hacia otros recursos de la biblioteca. “[Esto] atrajo a nuevos usuarios… la gente se acercó y descubrió otros servicios como la formación en informática y el acceso gratuito a internet”, según declaró la bibliotecaria Gabriela Ticoiu de Halchiu.

Las bibliotecas implicadas  seguirán ofreciendo este servicio a lo largo de 2013; La agencia APIA ha iniciado una campaña de promoción en otros lugares para involucrar a un mayor número de bibliotecas en su programa.

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