33 cosas que pueden hacer a las bibliotecas más útiles (3 de 3)

Posted on 19 de julio de 2013 por

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Con estas últimas once propuestas cerramos el ciclo sobre cosas que pueden hacer las bibliotecas para resultar más útiles. Y para abrirse al futuro, que viene reclamando otros modos y otros servicios. Después de tantos años de cambio y de preocupación por hacer de la biblioteca un lugar donde el ciudadano encuentre respuesta a muchas de sus necesidades culturales todavía queda un largo camino por recorrer. Podemos considerar esto un inconveniente pero nosotros preferimos verlo como un estímulo: la biblioteca es un ser vivo y cambiante.

Parte 1: 33 cosas que pueden hacer a las bibliotecas más útiles (1 de 3)

Parte 2: 33 cosas que pueden hacer a las bibliotecas más útiles (2 de 3)

Anexo final: La biblioteca pública como elemento de reactivación económica

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23.- Investigar, si lo permiten, las bibliotecas privadas.

Nuestras bibliotecas contienen tesoros, todos lo sabemos. Pero las colecciones particulares también y muchas veces más valiosos de lo que pudiéramos pensar. Podríamos contactar con los bibliófilos de la zona o con personas de las que tenemos constancia que guardan libros raros de los más diversos temas (fundamentalmente esas obras locales que luego no encuentra nadie) y pedirles que nos dejen examinar los ejemplares para catalogarlos con o sin compromiso por su parte de acceso a la obra mediante solicitud. También podríamos digitalizarlos, si están en el dominio público, y la colección digital de nuestra biblioteca adquiriría un valor único.

24.- Información sobre ayudas, subvenciones, etc. para asociaciones y emprendedores culturales.

Con la crisis parece que todo se ha parado pero, si buscamos bien (y esa es una de las fortalezas de la profesión bibliotecaria) encontraremos multitud de convocatorias de ayudas, subvenciones y becas destinadas al mundo de la cultura. ¿Por qué no recogerlas periódicamente y comunicarlas a los artistas, asociaciones, estudiosos, aficionados, etc. de nuestro entorno? Igual les descubrimos vías para crear, producir, investigar o, simplemente, comunicar que no conocían.

25.- Buscar promotores/mediadores entre la población inmigrante.

En muchas partes de España la población inmigrante tiene ya un peso demográfico de importancia. Queremos, claro, que vengan a la biblioteca pero muchas veces no sabemos cómo llamar su atención. Quizá sería interesante localizar a personas cuyo criterio sea respetado en las comunidades a las que nos queremos dirigir para que hagan promoción (iba a poner proselitismo) de nuestro centro, para que expliquen nuestros servicios a sus compatriotas y nos recomienden.

26.- Enseñar a los padres a contar cuentos y proponerles que sean contadores en la biblioteca.

Un clásico. Pero, como casi todos los clásicos, se comenta sin haberlo leído. Queremos decir que esta tarea debe ser continua y estar entre nuestras prioridades. No es cierto (damos fe) que “si tú lees, ellos leen” pero sí puede serlo “si tú les lees, ellos leerán” y ahí entramos las bibliotecas, allanando el camino a los padres y madres que quieran aprender a leer a sus hijos, a discriminar y seleccionar obras que les puedan interesar o a imaginar cuentos para ellos. Si se les da bien y se animan, incluso pueden echarnos una mano contando en la biblioteca, hay gente que tiene un don para eso.

27.- Encuentros con profesionales en activo.

Organicemos reuniones entre profesionales con experiencia y usuarios que quieran aprovecharla. Pueden consistir, por ejemplo, en encuentros para ofrecer orientación sobre la realidad y la práctica laboral de oficios y profesiones para alumnos de secundaria, bachiller y universidad. Quizá este modo de orientar incentive o aclare la carrera profesional de muchos de nuestros usuarios jóvenes.

28.- Resúmenes de noticias locales para dar servicio a usuarios, administraciones y empresas.

Sabemos buscar y clasificar informaciones y no es mala idea hacerlo periódicamente con aquellas que puedan resultar de interés para nuestros usuarios. También podemos extender la oferta de información segmentada a otros colectivos como nuestra propia administración, empresas de la zona y asociaciones de todo tipo.

29.- Campañas colaborativas.

Lo mejor de las bibliotecas, sus usuarios. El abandono de las administraciones públicas de terrenos que les son propios o el interés despertado por proyectos innovadores ha hecho que proliferen las acciones de micromecenazgo o proyectos de trabajo colectivo. Podemos ofrecernos como núcleo o nudo de campañas de interés para territorio: agrupaciones que piden recursos o personas voluntarias, nuestras propias instituciones públicas que quieren sondear quién colaboraría en determinados proyectos, artistas y creadores locales que quieren promocionarse o llevar a cabo una accion creativa determinada, asociaciones de tipo social que buscan colaboración para atajar problemas o situaciones graves…

30.- Incentivar la investigación local.

Nosotros tenemos información, los centros educativos alumnos que deben aprender a investigar :  ¿Por qué no combinamos ambas cosas en un proyecto más estructurado? En colaboración con los centros educativos se pueden impulsar iniciativas que terminen con una publicación -digital, si no hay presupuesto para otra cosa). Por ejemplo, se pueden censar los tipos de árbol que embellecen los paseos de la ciudad, o la historia y significado de las rejas y herrería en general, o la ubicación de las fuentes donde se abastecía de agua la población…

31.- Sinergia con los cineclubes.

Los cineclubes son -en muchos sentidos- parientes próximos y, normalmente, deberíamos hablar más de las cosas que tenemos en común. Nosotros podemos conseguir nuevos usuarios atraídos por una sección de nuestra colección (o por toda) y ellos pueden recibir muy positivamente una oferta para adquirir obras de su interés por parte de la biblioteca, para organizar sesiones de lectura con novelas originales de películas, para editar conjuntamente guías de lectura temáticas de literatura y cine…

32.- Rutas del territorio.

Tenemos información, como he dicho, pero muchas veces dispersa e infrautilizada. Nuestro fondo local suele albergar verdaderas curiosidades que hoy son muy valoradas en el ámbito turístico. Podríamos establecer junto a los servicios de turismo – así como con asociaciones, eruditos locales, otras bibliotecas, etc.- rutas literarias, científicas, etnológicas o históricas por la comarca o región.

33.- Biblioteca como co-working space y aceleradora de empresas emergentes.

¿Crees interesante este último punto? Sintoniza el 25 de julio de alguna manera con la Jornada “La contribución de las bibliotecas universitarias en la empleabilidad de los titulados del futuro” que se celebra dentro de los Cursos de Verano de la UCM y en la que María-Jesús del Olmo participará en una mesa redonda sobre “la biblioteca como ecosistema para el co-working y el emprendimiento” y verás lo que es bueno.

Prometemos una reseña sobre esta Jornada, en todo caso.

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Posted in: Drink-Tank, Tubo