1 de agosto, un día triste para las bibliotecas públicas españolas

Posted on 18 de septiembre de 2014 por

1


Durga comienza el curso con estupor y disgusto al haber encontrado en agosto, mes de relax y vacaciones, una desagradable sorpresa de la que se viene hablando desde entonces sin parar. Estábamos seguros de que esperabais nuestra reacción y por eso, contradiciendo por una vez al amigo Groucho, os decimos: estos son nuestros principios, si no os gustan, pues …no tenemos otros. No al canon.

La regulación de la remuneración a los autores por el préstamo de sus obras en los establecimientos de uso público ha llegado subrepticiamente, en verano, con la capacidad de reacción social mermada por la desconexión en que se sume el país en estas fechas. La fecha de publicación en el BOE, el 1 de agosto, busca sin duda romper la línea de solidaridad entre bibliotecas y usuarios por la desactivación del tiempo vacacional.

Se regula en el Real decreto la aberrante normativa del préstamo de pago en bibliotecas, el pago impuesto a las bibliotecas públicas por ejercer su función pública, social y educativa. Es la transposición de una Directiva europea de obligado cumplimiento pero, como apunta ANABAD , es interesante revisar el origen de esta Directiva para comprobar que bien poco tiene que ver con nuestra realidad. En España (y en todas partes) las bibliotecas respetan el derecho de los autores, lo reverencian, son un elemento esencial en la promoción de la lectura y, por ende, son altavoz de la edición española, difusora de las obras de nuestros autores (en innumerables ocasiones invitando a los mismos a encontrarse con sus lectores) y un factor importante de apoyo al mercado. Algunos bienintencionados confunden a la opinión pública con expresiones como “Los derechos de autor llegan a las bibliotecas”  cuando siempre se han considerado esos derechos en nuestros centros públicos de lectura: las bibliotecas satisfacen el pago de los derechos al adquirir sus obras y en muchos casos son el mejor comprador (lo afirman los propios editores) de modo que penalizar cada préstamo es atacar no sólo la razón de su existencia -prestar sin condiciones, favorecer el acceso igualitario a la educación y a la cultura- sino debilitar el mundo de la creación y también el empresarial. Elevar artificialmente el gasto de las bibliotecas -y más en estos tiempos- sin incrementar su presupuesto es minar sus cimientos, su función social y educativa.

No hay sorpresas, aunque se confiaba en una moratoria tácita para no penalizar a las bibliotecas en momentos de recortes brutales con la excusa de la crisis. No se pedían iniciativas como las que Noruega (un país muy rico y muy consciente de sus clases de riqueza) ha puesto en marcha para ofrecer gratuitamente a sus ciudadanos la mejor literatura nacional pero tampoco que, como otras muchas instancias de lo público, las bibliotecas sufrieran una segunda oleada de ataques, esta vez en nombre de la monetización pura y dura.

Que se trasponga la directiva otorgando la gestión a las entidades de derechos de autor privadas se ha hecho con una -ya molesta por lo descarada- intención de cargar el trabajo a lo público, otorgando el beneficio al mercado: la obligación de recabar la información necesaria para la recaudación se deja en manos de las bibliotecas públicas y del Consejo de Cooperación Bibliotecaria. Estas entidades privadas gestionarán un dinero que, en gran medida, no repercutirá en los autores o lo hará de modo injusto por varias razones: la merma de lo recaudado que aplican las propias entidades de gestión, la absoluta imposibilidad de conocer objetivamente qué títulos han sido prestados, y también porque se van a recaudar fondos sobre derechos que ya no existen (como es el caso de las obras en el dominio público o las que se hayan acogido a las licencias Creative Commons o Copyleft…), y el hecho de que habrá autores que no hayan querido registrarse en estas sociedades privadas. Ese excedente bien podría usarse para proveer a las bibliotecas públicas de mayores recursos en una época de recortes brutales. Si España no ha sabido luchar contra una directiva injusta y se ha visto abocada a trasponer la directiva europea, al menos debería haber creado una agencia pública que crease empleo público para gestionar la remuneración, beneficiando a la sociedad y no a unos gestores, guiados por un modelo de asociación que ya ha presentado problemas de corrupción en nuestro pasado reciente.

Tras este Real Decreto quizá los verdaderos amantes del progreso social -y cultural- sean los autores que  reclamen a las entidades de derechos las cantidades correspondientes a la  remuneración por préstamo  para ponerlas en manos de las bibliotecas públicas, tan maltratadas por los gobiernos en cuanto a fondos y recursos. Hay autores que han dejado bien clara su postura (Autores contra el canon).

La web de la plataforma contra el préstamo de pago recoge el Real Decreto según lo publica el BOE y también la nota del Consejo de Ministros al hacerlo público. Se destaca en ella que no supondrá carga económica para los usuarios, obviando que la financiación de las bibliotecas públicas sale de los impuestos que pagan los ciudadanos, hecho que destaca Julián Marquina en su blog y citando a su vez un trabajo de Gloria Pérez Salmerón. Sólo apuntar que en este caso el ciudadano realiza un tripago o requetepago a través del gasto de sus impuestos por parte de las administraciones públicas: paga cuando se compran obras, paga cuando se presta cada obra y pagan por cada persona que utilice ese servicio de préstamo que es, ha sido y será el corazón de la máquina y la razón última de existir de una biblioteca.

En definitiva, una noticia no menos triste por esperada que reafirma la imperante visión neoliberal de los servicios públicos y abre definitivamente la puerta a una posible competencia de servicios privados en roles que antes no eran percibidos como fuente de beneficio económico.  En el contexto del libro y de las bibliotecas, como es lógico, se suceden los análisis críticos como este y este.

Si alguien piensa en manifestarse con motivo de estos cambios, por favor, recordad que SÍ se puede hacer (hasta alguna izquierda, en su afán por desprestigiar al adversario, está metiendo demasiado miedo a la gente  con este tema)  pero NO salgáis a la calle con bata blanca, evitaréis disgustos y frustraréis un tanto los deseos que tiene el gobierno de veros en casa siguiendo por televisión las aventuras de cualquiera de las princesas del pueblo.

 

durgacontraelcanon

Podéis descargar los archivos de imagen en formato PNG para utilizar en internet o los archivos PDF listos para imprimir en formato A3.

Pachelbel no al canon

Licencia CC: BY Grupo Durga. Imagen: Canon de Pachelbel, partitura. Dominio público.

PDF NoAlCAnonPachelbel

Cannon no al canon

Licencia CC: BY Grupo Durga. Imagen: Photobucket, usuario Loba33.

PDF NoAlCAnonCanon

DaVinci no al Canon

Licencia CC: BY Grupo Durga. Imagen: “Hombre de Vitruvio”, Leonardo da Vinci. Dominio público.

PDF NoAlCAnonDaVinci

Rosie no al canon

Licencia CC: BY Grupo Durga. Imagen: “Rosie, the riveter”, póster para Westinghouse. Pictured: Geraldine Doyle (1924-2010). Dominio público.

PDF NoAlCAnonRosie

Keep no al Canon

Licencia CC: BY Grupo Durga. Imagen: UK Crown copyright expired. Dominio público.

PDF NoAlCAnonKeep

Greco no al canon

Licencia CC: BY Grupo Durga. Imagen: “Retrato de caballero anciano”, El Greco. Dominio público.

PDF NoAlCAnonGreco

Anuncios
Posted in: Tubo