“El futuro de las bibliotecas tiene poco que ver con los libros”

Posted on 19 de enero de 2015 por

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Hace muy pocos días pudimos leer el artículo cuya traducción les ofrecemos en esta entrada. Su título llama bastante la atención pero si leen el texto detenidamente verán que la concepción de la biblioteca como un espacio con más carácter social, más atento a las necesidades creadas por el avance de lo digital y más orientado a ser un servicio de información crece en la consideración de los expertos que debaten sobre el futuro de las bibliotecas. Es un texto sencillo pero nos gusta porque habla de la vida real: las colas de usuarios en el Centro Pompidou, las bibliotecas de San Antonio (Bibliotech) y Halifax y también de los sucesos de Ferguson. Naturalmente, opinamos que las labores de conservación y préstamo de libros en papel son una parte esencial del ADN de una biblioteca pero también creemos que se ha de comenzar a hacer espacio a estas nuevas (y no tan nuevas, en algunos casos) funcionalidades que los centros bibliotecarios pueden ofrecer a los ciudadanos.

Aquí el artículo original publicado por Rosie Spinks el 4 de enero de 2015:The Future of Libraries Has Little to Do with Books

La página web de la Bibliothèque publique d'information del Centre Pompidou ofrece una webcam que permite ver la afluencia de usuarios. También recomienda horarios de asistencia. Imagen: captura de pantalla de la Bibliothèque publique d'information.

La página web de la Bibliothèque publique d’information del Centre Pompidou ofrece una webcam que permite ver la afluencia de usuarios. También recomienda horarios de asistencia.
Imagen: captura de pantalla de la Bibliothèque publique d’information.

Un lunes por la mañana- entre Navidad y Año Nuevo- la cola para entrar en el Centro Georges Pompidou de París da la vuelta al bloque. Pero los usuarios que aguantan allí el frío no esperan para echar un vistazo a un Magritte, son jóvenes residentes que hacen cola para acceder a través de la puerta trasera del museo a otro de los atractivos: la Bibliothèque publique d’information, la biblioteca pública.

En una era digital que ha dejado a los editores de libros tambaleándose las bibliotecas parecen preparadas para resurgir en las principales ciudades del mundo, aunque por algo que tiene muy poco que ver con los libros. El Independent Library Report, publicado en diciembre por el Ministerio de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte del Reino Unido, señaló que las bibliotecas de todo el país se están reinventando para convertirse cada vez más en ” dinámicos y atractivos centros comunitarios”, centrándose en la “necesidad de extender la alfabetización digital y, en un mundo ideal, la fluidez digital. ”

Teniendo en cuenta la pujanza del trabajo independiente, la tendencia de la economía a crear trabajos esporádicos y el trabajo a distancia (también conocido como tecnomadismo), el auge de la biblioteca como centro comunitario comienza a tener sentido. Las ciudades están atrayendo cada vez más a trabajadores que no precisan disponer de una ubicación fija y estos trabajadores requieren espacios acondicionados que no pueden ser suplidos el entorno poco privado y caro de las cafeterías.

Por otra parte, si se considera que los habitantes más vulnerables y marginados de las ciudades son también los que por lo general no tienen acceso a internet, la necesidad de un espacio conectado público y gratuito se hace todavía más patente. Un magnífico ejemplo de la importante función cívica que desempeñan las bibliotecas tuvo lugar durante los recientes sucesos acaecidos en Ferguson, cuando la biblioteca local, aún con una plantilla escasa, abrió sus puertas y sirvió como refugio de la comunidad mientras que la mayoría de las escuelas y los negocios permanecían cerrados.

Según un sondeo realizado en 2013 por el Pew Research Center, el 90 por ciento de los ciudadanos de EE.UU. opinó que su comunidad se vería afectada negativamente si cerraba la biblioteca local. Pero para sobrevivir en la era digital las bibliotecas deben orientarse hacia ayudar a sus usuarios a filtrar grandes cantidades de información digital más que a ser un acceso a los materiales analógicos. En noviembre [de 2014] se produjo una buena noticia para las bibliotecas de los Estados Unidos cuando Tom Wheeler, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, anunció un aumento del 62 por ciento en el presupuesto para Internet de alta velocidad en las escuelas y bibliotecas públicas.

Al tratar esta necesidad de conectividad el citado informe sobre las bibliotecas británicas afirma que “la conexión WiFi debe ser facilitada en un ambiente agradable, similar a los espacios comerciales, con comodidades habituales como servicio de café, sofás, etc.” Además, recomienda que, lejos de los estereotipos librescos y sin estilo de antaño, “el bibliotecario del siglo XXI debe ser más un promotor comunitario con experiencia en lo digital y comercial que pueda luchar por las necesidades de su comunidad”. El informe sugiere que las bibliotecas deben centrarse menos en el préstamo de libros físicos y más en ampliar el acceso al préstamo de libros electrónicos, que según este informe creció en un 80 por ciento en Gran Bretaña a partir de 2013.

Enlace a Bibliotech, la biblioteca digital de Bexar.

Enlace a Bibliotech, la biblioteca digital de Bexar.

También en 2013 abrió en San Antonio (Texas) la primera biblioteca pública sin libros de los Estados Unidos. Bibliotech ofrece una colección totalmente digital basada en la nube con más de 10.000 libros electrónicos, además de lectores electrónicos disponibles para el préstamo. Situado en la zona sur de San Antonio, insuficientemente dotada de servicios, Bibliotech ofrece un importante centro digital en una ciudad con una población que todavía lucha para conectarse al internet inalámbrico.

Biblioteca de Halifax.  Origen: Wikimedia. Licencia CC BY-SA 4.0. Autor: Citobun

Biblioteca de Halifax.
Origen: Wikimedia. Licencia CC BY-SA 4.0. Autor: Citobun

Y el mes pasado tuvo lugar la inauguración de la Biblioteca Central de Halifax, en Canadá, diseñada por la firma danesa de diseño de renombre mundial Schmidt Hammer Lassen Arquitectos. Con su auditorio, salas de reuniones para empresarios, múltiples cafés, clases de alfabetización de adultos y centros de juego, la existencia de libros reales parece una idea de último momento.

Aunque no todo son buenas noticias -una de las bibliotecas públicas más antiguas de Estados Unidos, la biblioteca Darby en Pennsylvania, tuvo que batallar por seguir abierta el año pasado– reimaginar la biblioteca como una reunión de personas, más que como una colección de libros, es un buen augurio para su futuro.

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