Capitalismo “cultural”

Posted on 24 de junio de 2015 por

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Hace tiempo leímos un artículo donde se defendía una idea perversa* que podría tener calado social en caso de admitir sus presupuestos sin una mínima crítica. El artículo se titulaba Capitalismo cultural (pinchen en el título para acceder al texto) y lo firmaba Juan Ramón Rallo, un adalid del neoliberalismo que -como tantos otros adscritos a esta corriente- vive de un sueldo público. Es miembro del Instituto Juan de Mariana, una institución que se jacta de no recibir subvenciones públicas de ningún tipo y de mantener una absoluta independencia de criterio (aunque habría mucho que discutir sobre esas afirmaciones).

El concepto que defiende Rallo lo hemos visto ya en repetidas ocasiones pero él va más allá y pone nombre a los protagonistas, podríamos resumirlo como

“En el caso de los libros, Google e Internet Archive ya nos están proporcionando acceso gratuito y a un clic a todas las obras de la humanidad que sean de dominio público; a su vez, Amazon comenzará a ofrecernos una tarifa plana de 10 dólares mensuales para disponer de un catálogo en permanente expansión de obras que retienen el copyright. Todo ello sin necesidad de obligar a nadie a pagar por lo que no quiere. [… Sería] pertinente caracterizarlo como la innovación disruptiva que terminará por reemplazar a las bibliotecas municipales. A cambio de una pequeña cuota, cualquier familia podrá echar mano de un vasto repertorio de libros en continua actualización y ampliación.”

Es decir, Google y Archive.org nos acercarán las obras en dominio público y Amazon todas las demás. Dónde quedan Europeana o la Digital Public Library of America, por ejemplo, no lo dice; qué haremos con las miles de páginas mal escaneadas por Google al ser tratadas como bultos sospechosos, tampoco.

Como muchas otras ideas ésta se muestra atractiva por dos motivos: la simplicidad y el desconocimiento por parte del oyente. En realidad son el mismo motivo, la idea es simple porque oculta información sobre lo que es realmente una biblioteca pública mientras que el lector no se pregunta si falla algo en la argumentación porque tiene un concepto demasiado básico acerca de eso mismo. De ahí la importancia creciente de poner de manifiesto el valor de nuestros centros bibliotecarios.

Hay muchas más razones para contradecir a Juan Ramón Rallo pero aquí dejamos estas diez (con su colofón) que pueden servir para iniciar una larga lista ¿nos cuentas la tuya?

capcult

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perverso, sa.
(Del lat. perversus).
1. adj. Sumamente malo, que causa daño intencionadamente. U. t. c. s.

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